domingo, 29 de enero de 2023

Penya Roc - Diedro Edwards

 Unos días por Alicante huyendo de la lluvia, junto con mi amigo Ruperez, han sido suficientes para recordar que escalar al sol y las tapias del levante casan perfectamente cuando en el centro dan temporal de nieve, viento y heladas.

El último día de nuestra breve escapada hicimos el Diedro Edwards de Peña Roc. La vía nos gustó mucho a los dos y como no había nada de información en internet, me animo a escribir una breve reseña. Nosotros recabamos algo de valiosa información -reuniones equipadas y material- de Roy de Valera(gracias desde aquí). E
spero que sirva para facilitar futuras repeticiones 

El diedro Edwards es la 19
Nuestra vía es la 19 - La línea es acertada menos por el L2, que va más por la derecha.


Material: 1juego de friends desde el 0.2 al 2 (Camalot) y 1 juego de fisureros pequeños. Cuerda simple. Llevamos un petate de 20L y cordino y escalamos los 2 largos desplomados ligeros y a gusto. TODAS LAS REUNIONES EQUIPADAS.

L1: Entra evidente por unos agujeros extraños, corto y peleón. 6B

L2: Seguimos recto, el 6C se nos atraganta y nos parece más 7a (a mí incluso más...tal vez por el peso de la mochila donde llevaba el agua y 60mts de cordino). Una laja sospechosa pero bien equipado y guapo de escalar. Nos deja en una amplia y cómoda repisa-

L3: Travesía a izquierdas en la que uso uno o dos friends hasta alcanzar la primera de las 3 o 4 chapas que nos permiten escalar este magnifico espolón naranja de gota de agua ultra afilada y extrños agujeros. 6A, pero ojo.

L4: Travesía a derechas con equilibrio interesante y agarres ocultos. Para mí mejor 6B o 6B+ a lo sumo.

L5:Empieza la fiesta: un largo bien equipado (eso sí mezcla de spits y parabolts, algunos con mejor aspecto que otros), nos permite surcar un diedro repleto de sucias, polvorientas y a ratos musgosas chorreras. Me imagino que mejor no escalar después de la lluvia...
El largo es fantástico y lo escalamos ambos haciendo demostración de nuestro mejor repertorio de empotramientos, dedos, manos, puños, rodillas y hasta algo de técnica de OW-chimenea. ¡Una gozada! Ruperez encadena a vista y nos parece un largo cabrón, mejor de 7B.

Chicken winging las chorreras.



L6: El temido 8A, le queda mejor 7B. Empezamos escalando dos chapas, pero luego la higuera no nos deja continuar, qué pena. Trepo como puedo por sus ramas hasta salir de ella y seguir escalando. Menos contínuo que el anterior, sin embargo también exigente e interesante de escalar, bien equipado y en roca super buena.



L7: Seguimos por diedro, esta vez fisurado y completamente limpio. Los friends y fisureros son para este largo. Ya se acaba pero mejor no perder el temple. Nos gustó mucho y de 6B+ coincidimos que está bien graduado.

L8: Nos fumamos este último largo con aspecto de escombrera y elegimos no hacer cumbre, escapando por el cable de acero que nos guía hasta la canal posterior.

Bajada por la canal hacia la derecha por donde nos dejaron los pinchos y las piedras hasta dar con la pistita de acceso.

Magnífico Penya Roc


martes, 26 de diciembre de 2017

EXAMEN

Disfrutar de lo que hago con mi vida es a menudo mucho más difícil de lo que me gustaría. Basta con parar a reflexionar un momento, con entablar conmigo mismo un diálogo sincero para darme cuenta.

Me dispongo a interrogarme a mí mismo, me coloco bajo un gran foco para observar bien mis gestos inconscientes cuando respondo, entonces pregunto: ¿Por qué? ¿Seguro que ese es el motivo? ¿Cuán a menudo te ocurre? A medida que las preguntas se amontonan cada vez más insistentes, las respuestas se van haciendo más entrecortadas, la voz se deshace hasta ser un hilo inaudible.


Hace ya casi diez años que escalo, dedicando de año en año cada vez un poco más de mi tiempo, y de mi ser, a ello. Y a lo largo de estos años la respuesta a la fatídica pregunta -al inevitable ¿por qué?- ha ido cambiando. He atravesado etapas de obsesión irracional, de evasión, de aburrimiento, de renuncia, de supuesto ascetismo, de intentos de anacoretismo antisocial, de pasión romántica, de dedicación nihilista, de culto hedonista, de frustración extrema, de rabia suicida, de segregación elitista. Y nunca he dejado de escalar en estos años, nunca más de unas pocas semanas o unos meses en el peor de los casos, cuando el cuerpo no soportó más el castigo. Y no sé si hablo de etapas superadas o si siguen ahí, resistiendo; si con poco de arqueología emocional sería fácil ir revelando las capas donde se acumulan los vestigios muertos de ideas pasadas o si viven aún, latiendo bajo la piel, rasgándola a veces.

Cuando hablo conmigo mismo me voy dando cuenta de que la respuesta cambia y sobre todo de que sólo después de un tiempo, cuando ya he preparado otra, vuelvo sobre la anterior y desentraño a fondo su significado. ¿Por qué lo haces? ¿Quién eres? No siempre el mismo...

Cuando hablo conmigo mismo me voy dando cuenta de las mentiras que me cuento. Es difícil ser coherente. No sé ya si sigo hablando de escalar...

Material necesario para manifestar la rabia suicida y las aspiraciones elitistas.